Adriana Castillo
A sus 21 años es una aprendiz de periodista que se siente a gusto ordenando y explicando la vida con palabras. Es sonámbula en el día e insomne en la noche, aunque disfruta mucho del buen dormir. Se sospecha que es muda porque prefiere que sus manos destilen palabras en lugar de su boca, escribir en vez de hablar. No lee ni viaja tanto como quisiera, y a veces le entra la melancolía y anda cabizbaja, pero se renueva con la luz de las estrellas, y con la buena compañía de las historias raras y de la música del aragonés errante.
La Novia de Matisse, de Manuel Vicent
“Quiero que te acuestes con Julia. Le quedan sólo tres meses de vida.
¿Puedes hacerme ese favor?” Míchel Vedrano dudó. No sabía si era capaz
de hacer tanto por el arte. A sus 57 años, este experimentado
traficante de arte, puede enorgullecerse de haber alcanzado la madurez
en ese negocio siguiendo un sólo principio: No hay que dar ninguna
importancia al dinero ni a la moral frente a la belleza. Si es
necesario, se debe matar y robar para conseguir una obra artística. Es
por ello que Míchel prefiere hacerle el amor a los cuadros, pero si su
cliente más valioso le pide que seduzca a su esposa, no puede
arriesgarse a contrariarlo.